miércoles 9 de diciembre de 2009

LA MUERTE EN ORIENTE

Hola a todos, siento no haber podido escribir un post hasta ahora, pero los cursos me han tenido…. Un poco liado de tiempo.

En realidad el nuevo post iba a tratar de la papiroflexia y el origami, pero Olvido, una de las seguidoras del blog, me ha recordado en un comentario, que no he hablado sobre la simbología de la muerte en oriente. En realidad es que la existencia de simbología oriental sobre la muerte es prácticamente inexistente. Pero aclaremos un poco las cosas.

En realidad, todas las grandes religiones, mejor dicho, las más extendidas o practicadas, nacen en oriente; sea este oriente próximo, oriente medio o extremo oriente..

Podemos empezar diciendo que esas grandes religiones, se dividen en dos grupos principalmente:

:- Religiones monoteístas, o religiones abrahamicas cuyo origen es la tradición espiritual identificada con Abrahán. Sobre Abrahán, no voy a escribir nada ya que considero que es sobradamente conocido, principalmente por el frustrado intento de sacrificio de su primogénito, Isaac. Es considerado el padre fundador del judaísmo y de ahí el cristianismo y el Islam. Así las religiones del próximo oriente.

JUDAISMO, CRISTIANISMO, ISLAM, ZOROATRISMO, SIJISMO.

El término es usado principalmente para referirse a esas religiones, pero también hay muchos que incluyen a los samaritanos, los mandeos, etc. Este grupo de religiones tienen más de la mitad de los fieles de la población mundial, con cerca de cuatro mil millones de seguidores.

Es este grupo de religiones con un tronco común, el que se ha extendido mayoritariamente por lo que llamamos occidente, y es el que tiene la simbología del anterior post sobre la muerte.

En el otro grupo, las religiones brahmánicas o dhármicas. El término viene de Brahman, divinidad que define lo absoluto, lo más grande, la expansión. Vamos que es el equivalente a Yahvé, pero en politeísta. De esta divinidad como en el anterior caso se derivan la religión, Hindú. el Jainismo, el Sihvaísmo y Budismo.

Las religiones Chinas, más filosofías que religiones donde no existe un dios identificado como tal, sino una observación de preceptos de buen comportamiento recogido de tradiciones orales y de la propia tradición Hindú. Estas son el Taoísmo y el Confucionismo.

Las religiones Japonesas. El Shinto y el Zen. Aunque la primera, que se remonta a la fundación de Japón, entra dentro de las religiones animistas. Estas se refieren a religiones en donde a todos los elementos de la naturaleza se les otorga un alma, es decir, montañas, ríos, etc. Y como tal se veneran. El Zen proviene de una forma de Budismo practicada en China y que pasa a Japón. Allí cobra fuerza y se desarrolla. Abundar sobre estas religiones o sobre cualquier otra es una tarea ardua que aquí no vamos a tratar, por razones obvias de aburrimiento y espacio. En cualquier caso si estáis muy interesados sobre alguna veré la manera de haceros llegar información sin pasar por el blog.

A lo que vamos, dado que la peculiaridad más evidente de las religiones brahmánicas, es que no existe un fin del mundo, ni juicio final, sino que existe la reencarnación, la muerte es un concepto muy diferente para los creyentes de esas religiones, que para los Monoteístas abrahamicas, en donde la muerte no es básicamente el fin, con los conceptos de creación, destrucción, renovación.….. Bueno ya sabéis el final. ¿no?.

Para un occidental que viaje al Benarés y contemple que junto a la cremación de cadáveres, los Hindúes purifican su cuerpo en las aguas del río sagrado junto a los cadáveres, con seguridad tendrá sentimientos encontrados entre la repugnancia y el asombro. Pero basta contemplar la devoción en los rostros, para saber que para ellos es la renovación, no el fin. Tan solo en el Hinduismo, se puede considerar como simbología a Shiva, la deidad destructora. Como es prácticamente la única aparente representación de la muerte de las religiones de extremo oriente abundaré más en la riqueza simbólica de su imagen.

Shiva, tiene en la frente tres ojos, que representan la capacidad de precognición, ya que puede ver el pasado el presente y el futuro. El color de su piel es de un gris azulado intenso, como cubierta de cenizas.

Encima de su frente, una luna representa el paso del tiempo por ciclos lunares, (meses) una serpiente rodeando el cuello la sucesión en ciclos de años. También lleva un collar de calaveras representando la sucesiva renovación de las razas humanas, su extinción y renovación.

En los brazos tiene enroscadas serpientes y el pelo, enredado en marañas se alza sobre su frente formando un montículo mostrando un hueco por el que mana agua. Es la materialización del río Ganges brotando, la madre Gang, la rápida, literalmente (la que va y va), en su eterna caída invisible desde el cielo ( El Gangotri ) un glaciar de los Himalaya , la morada del hielo. Evitando hundir la tierra con la fuerza de su torrente.

Cuando los dioses removieron el océano con leche para generar el néctar que les otorgaría la inmortalidad, generaron también cierta cantidad de veneno que Shiva se apresuró a beber para salvar a las Devas, deidades benévolas, por eso su garganta se tornó de un azul más intenso.

En una de sus cuatro manos sostiene un tridente que son los atributos de creación, destrucción y regeneración. También sostiene un danaru (tambor). Sus servidores, seres sobrenaturales, forman tropas comandadas por Ghanesa, un muchacho regordete con cabeza de elefante.

Con respecto a Ghanesa, es curiosa la historia de esta deidad, tomo prestada la investigación realizada por Virginia Pampliega, una excelente documentalista que tiene una tienda en Internet llamada NAPEA, que tiene los objetos más insólitos, entre ellos figuras de Ghanesa en bronce. De ella es la información.

Según la “mitología” Hindú, la cabeza de elefante de Ghanesa es el resultado de un terrible tragedia. En tiempos remotos la diosa Parvati, esposa de Shiva, dio a luz a Skanda, su primer hijo. Fue tal su alegría, que de los senos empezó a manar leche sagrada, ( ya sabéis la de los océanos…) Con la mezcla del néctar divino, la diosa dio forma a su segundo hijo, Ghanesa. Es a su amado Ghanesa a quien confía la protección del palacio. En su celo protector, Ghanesa impidió el paso al mismo Shiva a la morada de su esposa. Shiva presa de una cólera incontenible cortó de un tajo la cabeza del testarudo joven decapitándolo. Cuando su madre la diosa Parvati vio ese acto bárbaro, amenazó en su desesperación con destruir todo el universo. Para apaciguar la venganza justiciera de su esposa y calmar su rencor, Shiva prometió a Parvati que colocaría en el cuerpo del divino niño, la cabeza de la primera criatura que pasara cerca del palacio. La primera criatura que pasó, resultó ser un elefante que paseaba por allí. Es así como Ghanesa terminó con cabeza de elefante.

El concepto de muerte, renovación y reencarnación implica una forma diferente de aceptar el fin de la existencia conocida. No existe castigo, sino una reencarnación inferior si no se ha vivido dentro de los preceptos marcados. En muchos casos a los difuntos se les despide más con fiesta, que con pena.

Hasta el próximo post, que como antes os es aclarado tratará sobre el rigen del Origami, la papiroflexia y el papel.


2 comentarios:

Ada dijo...

Pero ¿como sabes tanto de todo? Siempre me lo pregunto. Da gusto que gente como tu con tanta experiencia, vivencia, cultura... la compartas y así personas como yo, un poquito ignorantes, aprendamos cosas interesantísimas y curiosas.

Olvido dijo...

Agradezco que haya tenido en cuenta mi comentario, he descubierto el Zoroatrismo.
No nos deje si el post de la papiroflexia y el origami.
Felices fiestas y gracias por compartir su tiempo y conocimientos, seguiré leyendo sus artículos anteriores y prometo comentar.