viernes 31 de julio de 2009

SIMBOLOGIA DE LA MUERTE

Ante todo disculparme por la tardanza en editar un nuevo post. Y como lo prometido es deuda, ahí va la explicación de por qué la imagen de la muerte que ha llegado hasta nuestros días y que se ha extendido por casi todos los rincones de nuestro planeta, es un esqueleto vestido con túnica negra y capucha, que sujeta con fuerza en sus manos una guadaña. Sin duda en el mundo occidental, el predominio de esta imagen es abrumador. Me refiero a esa imagen que todos tenemos arraigada en nuestra mente.

En todas las culturas en las que existe culto a la muerte, me refiero, a ritos de enterramiento o incineración, cremación, y ahora también la promación, etc. y especialmente en las tres religiones monoteístas, existen representaciones o menciones alusivas a quien es la o el responsable de quitarnos la vida.
Quizás, y aunque sea un poco lioso debemos empezar por la alusión más directa y de la que sin duda toma modelo la imaginería.
Empezamos por la mitología griega, de donde heredamos sin duda gran parte de nuestra cultura.
Aunque resulta un poco lioso creo imprescindible poneros en antecedentes. Por un lado tenemos que los titanes Crono y Rea, tiene varios hijos entre ellos Zeus, Poseidón y Hades. Estos forman una rebelión contra sus padres y tíos en la titanomaquia, la guerra divina. Hades y sus hermanos menores Zeus y Poseidón, reciben de los tres cíclopes un arma singular cada uno. Zeus una lanza de truenos, Poseidón un tridente y Hades un casco de invisibilidad. Tras la victoria de los jóvenes rebeldes, se reparten los reinos echándolos a suerte. Zeus se quedó con los cielos, Poseidón con los mares y Hades con el inframundo, el reino invisible a donde van a parar los muertos cuando abandonan este mundo. Hades es El señor del inframundo a donde van los muertos. ¿ Pero quién los envía allí.? Ahí entra Tánatos, (de ahí viene tanatorio) dios de los muertos e hijo de Nix la noche. La diosa Nix “la Noche” engendró a Momo (‘sarcasmo’), Ponos (‘pena’), Moros (‘destino’), Tánatos (‘muerte’), Hipnos (‘dios del sueño’), las Hespérides, las Keres, y las Moiras, (ministras de Moros) los Oniros, (los propios sueños) Némesis (‘venganza’), Apate (‘engaño’), Filotes (‘ternura’), Geras (‘vejez’), Eris (‘discordia’) y Oizís (‘angustia’). Pero Tánatos e Hipnos representan más bien la muerte no violenta. Su llamada es suave y dulce, lo contrario de las Keres que son las que rondaban los campos de batalla sedientas de la sangre de los moribundos. Pero realmente todos estaban en manos de Moros representación masculina del destino, incluso Zeus el más poderoso de todos se plegaba ante Moros. Las moiras, una especie de ministras de Moros, y las ejecutoras del destino, eran las encargadas de aplicar inexorablemente los designios divinos.

Las Moiras, son tres hermanas, Cloto, Láquesis y Átropos y tienen en sus manos el destino de todos. Ese destino, era determinado mediante un hilo de lana blanca para los momentos vulgares, dorada para los momentos de felicidad y de lana negra para los momentos de tristeza y dolor. La más joven, Cloto, preside el momento del nacimiento llevando la lana con el que va hilando el destino de los hombres, por lo que determina la longitud y la longevidad. La segunda en edad, Láquesis, enrolla el hilo en un ovillo manejando los acontecimientos y el curso de la vida. La decrépita Átropos, la misma Parca, coge del ovillo el hilo de la vida y lo corta con sus tijeras de oro, sin respetar ni la edad, ni la riqueza ni el poder, segando la vida sin compasión de forma inflexible. En la mitología Romana son las Parcas. (Nona, Décima y Morta). La mitología nórdica cuenta con un equivalente: las Nornas, que tejían un tapiz del que salían todos los hilos que conectaban a los mortales.
Es en Atropos, la misma Parca, la responsable de cortar el hilo que nos une a la vida, en la que nos centraremos, ya que es su imagen y simbología segando vidas, la que da pié a la imagen actual.

Átropos es representada desde la antigüedad, como una vieja decrépita casi cadavérica, En ocasiones como un esqueleto que porta unas tijeras. De ahí que la muerte sea un esqueleto. Las imágenes de Átropos, poco a poco se derivan en un esqueleto que sujeta una guadaña, en lugar de unas tijeras, esto ocurre en no pocas pinturas. Pero a los muertos se les envuelve en un sudario o una túnica, que es con la que se empieza a representar a la muerte en múltiples grabados y pinturas posteriormente, hasta llegar a la representación actual. Un esqueleto cubierto con un túnica o sudario negro que sujeta una guadaña. En algunas ocasiones a la muerte se la representa con alas. La tradición cristiana recoge parte de esta simbología con la imagen de Abadón (del hebreo Avadon, destrucción o perdición ’) es el destructor, jefe de los demonios de la 7ª jerarquía, tal es el nombre que da San Juan en su Apocalipsis al rey de las langostas, al que algunos miraban como el ángel de la muerte o el ángel exterminador y está presente como el resto de los demonios de la séptima jerarquía, en las tres grandes religiones monoteístas, aunque como sabéis los islámicos no tienen representaciones de imágenes ni pintura, para no distraer la atención de lo fundamental, si describe un exterminador o ángel de la muerte. Abadón es representado con alas y portando una “espada” inflinge el castigo de la muerte segando su vida. Las alas de plumas pronto se representaron por otras membranosas, como la de los murciélagos, o los “vampiros”. Pero eso, eso es otra historia..




1 comentarios:

Olvido dijo...

Muchas gracias por su blog, lo he descubierto yendo de web en web y es una gran aportación. Me ha encantado esta entrada y seguiré leyendo, a partir de hoy se queda en mi lista de lectura.
¿Qué me dice la simbología de la muerte en oriente?